noviembre 11

¡La envidia es maravillosa!

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Jo, maja, ¡qué envidia me das! Pero envidia sana, ¡eh!

JAAAAAAA

La envidia es envidia, eso es así. Lo siento pero no voy a andarme con rodeos. Maquillamos la envidia como sana pero: «aunque la mona se vista de seda, mona se queda» (¿en tu país se dice este refrán también?).

A nadie nos gusta sentir envidia porque lo tenemos asociado como algo «malo» y, por eso, nos apresuramos a ponerle el apellido «sana». Pero, ¿y si te dijera que la envidia tiene un mensaje muy potente y que, bien usada, puede ser una brújula perfecta para saber más sobre ti?

Usa la envidia como brújula
Usa la envidia como brújula

Los mensajes de la envidia

Te preguntarás que cómo puede ser que algo como la envidia te pueda ser de utilidad, ¿verdad?

Déjame decirte que la envidia te está diciendo que ves en la otra persona algo que desearías tener tú o algo que querrías ser tú misma. Es algo que conecta con un deseo tuyo, un sentir, en lo profundo, de que eso podrías tenerlo tú o podrías serlo tú.

¡Y estás en lo cierto!

Esa envidia te habla de ti.

Eso que ves en la otra persona lo tienes en ti, solo que no está desarrollado….¡Todavía!

Y ahí está la clave, ¡en el «todavía!

Empezando a cambiar

Si cada vez que detectas en ti un sentimiento, un pensamiento de envidia o, incluso, lo digas abiertamente, te das cuenta, te paras y haces esta reflexión: si esto que envidio en esta persona es algo que está en mí y no estoy dejando salir, ¿cómo puedo «darme el permiso» para expresarlo y desarrollarlo en mi?, te aseguro que poco a poco irás viendo muchas facetas tuyas que desconocías o que no te permites ver.

No sabemos quiénes somos
No sabemos quiénes somos

Muchas personas no sabemos vernos a nosotrxs mismxs y desconocemos lo que nos gusta, lo que nos ilusiona, lo que nos mueve por dentro.

Estamos «ciegos».

Muchas veces otras personas nos dicen algo sobre nosotrxs y no lo reconocemos, no lo vemos como nuestro.

Está bien empezar a descubrirnos (no solo está bien, ¡es lo que hemos venido a hacer a este mundo!), y está bien que las demás personas nos digan cómo nos ven desde fuera.

Pero está mucho mejor que empecemos a vernos a nosotrxs mismxs, con nuestrxs propios ojos, para darnos cuenta de todo aquello que somos y que podemos llegar a ser.

Porque, además de que aquello que no vemos no podemos cambiarlo, lo que no vemos tampoco podemos potenciarlo.

Si quieres ir descubriendo-te y quieres fascinarte con cada cosa que veas, te animo a que pruebes «la brújula de la envidia» porque, como te digo, la envidia te habla de ti, de tus deseos, de tus posibilidades, de tu potencial.

Y te habla ¡sin filtros!

Solo para ti, para que tú escuches su mensaje.

Te propongo que, durante una semana, te enfoques en darte cuenta de las cosas, personas y situaciones que te dan envidia y, cada vez que te des cuenta, lo anotes y te preguntes: ¿cómo puedo yo conseguir eso?, ¿qué «permiso» me tengo que dar para conseguirlo?.

Nada más….¡y nada menos!

Estoy deseando que lo pongas en práctica y me cuentes todo lo que has descubierto de ti mismx.

Te leo, mirando mi propia brújula.


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