No sé tú, pero yo he estado gran parte de mi vida echando la culpa de mis «miserias» al resto del mundo, como si mi vida, y lo que hago con ella, estuviera en manos de otrxs personas, cosas, situaciones…

Pasaron muuuuuchos años antes de darme cuenta de que, estando ahí, estaba dejando el poder fuera de mi y, por tanto, ¿no podía hacer nada para cambiar?
¡¡¡¡ERROR!!!!
Haciendo el cambio
Cuando, por fin, me di cuenta de que cuando me quejaba, sin hacer nada al respecto, me dejaba como si estuviera en una habitación a oscuras y encerrada, decidí que, aunque no tenía ni la más remota idea de cómo iba a hacerlo, iba a tomar mi vida en mis manos, hacerme cargo de ella y hacerme responsable.
Igual no puedo controlar tooodo lo que pasa en mi vida pero sí puedo decidir cómo soy y lo que hago con lo que pasa en mi vida.
Recuerdo que las primeras cosas que empecé a hacer es preguntarme, muy a menudo, ante cualquier reto, situación, etc., lo siguiente:
¿Cómo puedo…..?
Con esta pregunta, aunque te parezca algo muy simple, tu mente se pone en modo resolutivo y se abre un abanico de posibilidades. Empecé, por decirlo en una frase, a dejar de centrarme en los problemas, dejar de poner excusas, y empezar a practicar el enfoque en las soluciones.
¿Qué te parece?
Tras un tiempo de empezar a usar esto, me resulta casi automático que, ante cualquier reto o dificultad, me pregunto casi enseguida: ¿Cómo puedo…? ¿Cómo podemos…..? ¿Cómo se podría…? ¿Quién podría ayudarme? ¿Con qué recursos cuento?

La verdad es que, si echo la vista atrás, siempre me ha dado mucha rabia que me dijeran: Eso no se puede…, eso es imposible…., etc.
Eh, pero no todo es así de bonito, también he tenido rachas (rachas de años, incluso) en los que compré esa creencia de que las cosas eran imposibles y eso me hacía no intentarlo (creencia muy cómoda, por otro lado).
Ese es el caramelito envenenado, que esa creencia de «no se puede» hace que ni lo intentes, te coloca en situación de víctima e inmóvil y, por tanto, te deja sin recursos, sin posibilidades.
¿Qué te puedes llevar si te pones en marcha?
¿Es así cómo quieres vivir tu vida? Yo, sinceramente, pese a la incomodidad de moverme de donde estaba, el solo hecho de intentarlo, de probar, ya me trajo beneficios tremendos:
- Sentir la emoción de la posibilidad de lograrlo.
- Aprender en el camino y, por tanto, ver que había mucho más que sabía y podía hacer.
- Y además…. si logras superar ese reto, hacer algún cambio en esa situación, o acercarte en algo a lo que habías «soñado»…..¡¡¡ESO YA NO TIENE PRECIO!!! Te da un subidón de energía que te hace sentir capaz de todo (son unos momentos, sí, pero esos momentos son los que nos nutren para otros momentos futuros).
¿Te acuerdas?
Recuerda un momento en el que te pasó algo similar, algo que pensaste que no conseguirías hacer, algún cambio que creíste no poder lograr pero que, tras ponerte a ello, conseguiste lograr.
Cierra los ojos, recuérdalo, recréate en todos los detalles: cómo te sentías, qué pensamientos te venían, qué sensación tenías en tu cuerpo serrano…. Igual oías los sonidos de tu ciudad/pueblo de una forma diferente, veías las cosas con una luz especial, te dio por bailar, saltar, etc. porque tenías tanta energía dentro de ti que no podías dejarla toda dentro, ¿verdad?

Bien ese momento es oro puro, y ¿por qué?
Pues porque aquí te doy la clave para que empieces a practicar:
¡Vamos con la parte práctica!
Lo primero, ante cualquier reto que te encuentres, pregúntate la pregunta abre-mente: ¿Cómo podría yo cambiar esto?
Segundo, escribe. Escribe todas la ideas que se te ocurran, TODAS!!! Aunque te parezcan locas, improbables, etc., escríbelas todas, todas las ideas son valiosas pues te ayudan a abrir la mente a todas las posibilidades y, una vez puestas las primeras y más evidentes, empiezan a salir las ideas-joya. Esas que, quizás, te ayuden a unir con otras y salga de allí un tesoro que nunca pensaste que podría salir.

Y después, ponte a ello. Sé que esto es lo que más susto da. Tranqui, ponte el paso más pequeño, el más mínimo, tan mínimo que te parezca insignificante. Y ¡hazlo! Hazlo antes de las siguientes 24h horas.
Cada vez que dudes, recuerda ese momento en el que conseguiste algo o que, simplemente, te atreviste a hacerlo independientemente del resultado, y recuerda esa sensación de subidón de haberlo intentado, haber sido capaz de salir de la inacción y ser parte de la gente que se mueve y se atreve a vivir en lugar de quedarse en el sofá quejándose de todo pero sin hacer nada para cambiar su vida.
¿Qué tipo de persona quieres ser?
No sé tú, pero yo prefiero ser de las que se mueven, ser parte de la solución en lugar de ser parte del problema. Prefiero atreverme, prefiero saber que tengo poder sobre mi vida, prefiero saber que mi vida es mía y hago lo posible para que sea como quiero que sea. Quiero hacerme cargo de mi vida y hacerme responsable de ella, eso me libera.
Y tú, ¿qué tipo de persona quieres ser?
Ojalá seas de de las mías.
Déjame un comentario contándome cómo lo pones en práctica y los resultados que tienes.