Últimamente tengo muchas citas.
Sí, así es. Y hago todo lo posible para que sean muy especiales. Me ocupo en pensarlas, visualizarlas y, luego, disfrutarlas.
Seguro que, si eres como yo, ya estarás con mucha curiosidad pensando en quién será o serán esas personas con quien tengo mis citas. ¿Verdad?
Pues te lo digo. Son con una persona realmente especial. Una persona que siempre está ahí para mí, siempre conmigo y haciéndolo lo mejor que sabe para poder sostenerme y acompañarme, ayudarme y amarme todo lo posible.
Y a veces se le va la pinza, eso también es verdad.
Pero, si hago un «balance», me quedo siempre con ella. Es mi persona favorita, pese a todo y gracias a todo.
Esa persona es Maribel, esa persona soy yo.
¿Cómo te quedas?
Igual estás flipando, igual crees que soy un poco rara. Y puede ser cierto. Pero déjame que te cuente un poco más antes de que me cierres este post.
Descubrí las citas conmigo misma gracias a un libro maravilloso llamado El Camino del Artista, de Julia Cameron, y con él llegó también a mi vida un acompañamiento en este camino con Marián Frías. (Puedes ver una presentación en el vídeo de abajo).
Fueron muchos los descubrimientos que tuve durante la lectura y el acompañamiento. Pero eso, si te interesa, te lo contaré en otro post.
Ahora te hablo de las citas.
En el libro las llama citas con el artista, con tu artista.
Es comprometerte a tener citas contigo, a hacer hueco en tu semana para una cita contigo. Algo que te apetezca hacer, un tiempo para ti, contigo, a solas, disfrutando de ti….
No sé tú, pero yo, aunque tengo muchos momentos a solas, no solía disfrutar de esos momentos con esa intención de autocuidado, de amor, con esas ganas e ilusión que tendrías al preparar una cita con alguien especial.
Ahora, siempre que me acuerdo (porque, siendo sincera, no siempre tengo tanta consciencia como para acordarme de ello), me tomo ese tiempo de ver qué quiero, qué me apetece.
Incluso, a veces, he cogido a mi artista y he tenido citas con ella que le daban algo de respeto, e incluso miedo, pero que sabía que eran para su bien, para ganar libertad.
Por ejemplo, este año he hecho mi primer viaje sola. Un viaje sin planificar realmente, sin reservar alojamientos. Así que, era doble reto: El reto de viajar sola y el reto de soltar el control. (Igual escribo un post sobre ese viaje para contarte más)
Y solo puedo decirte que ha sido una experiencia muy, muy expansiva. Una experiencia que ha abierto mi mente y he ganado en libertad. La libertad que te da el saber que puedes.
Y, ¿por qué te cuento todo esto?
Pues porque las mejores citas siempre serán contigo misma, porque si no te afanas en cuidarte, tanto o más, a como harías con otras personas especiales para ti, no estarás dando lo mejor de ti a lxs demás.
Si no riegas tu jardín, ¿qué flores vas a entregar?
Me encantaría que tú también disfrutaras de estas citas con esa persona tan especial que eres tú.
Que te descubras, que te escuches, que te acompañes en todos tus momentos porque todo, todo, todo te enseña quien eres. La maravilla única que eres, y que te veas con la compasión y la ternura con la que mirarías a unx niñx que está descubriendo-se.
Me encantaría que me contaras qué cita vas a tener esta semana, qué vas a planear para ti, qué tiempo te vas a dedicar.
No hay excusa de «no tengo tiempo» o «no tengo dinero», porque pueden ser 5-10 minutos a solas en casa, duchándote con un jabón que te guste, dándote crema con cariño, dando un paseo por un sitio que te guste, un rato para tomar un café contigo y disfrutarlo como una cita….
Lo que tu prefieras, pero hazlo.
Parece insignificante pero, igual por eso, no lo hacemos.
Yo solo te pido, de corazón a corazón, que lo pruebes, que te pruebes.
Quiero leerte, quiero que me lo cuentes porque sé que el camino de crecer pasa por el compartir y porque la experiencia de una ayuda a otra a abrir su mente y ver posibilidades que antes no veía.
¿Cuándo vas a tener esa cita contigo? ¿El fin de semana o durante la semana? ¿Qué cita vas a preparar?
Deseando leerte, de verdad.